1.500 metros de terreno rodean la casa. Hay muchos rincones entrañables. La pinada, la hamaca entre 2 pinos, el limonero de al lado de la piscina, la piscina, la barbacoa, la sombra de la olivera, la huerta, la zona donde nunca da el sol y en verano se agradece, la escalera...
Cuando empezamos a vivir en esta casa, hicimos algunas fotos y les dimos premeditadamente un aspecto antiguo. Esa es la sensación que nos transmite este entorno. Casi de volver a la niñez. Una sensación difícil de describir. Pero inmensamente placentera.